¡Bienvenidos!

¡Hola! ¡Bienvenido a Historias de Nuestro Planeta! Si es la primera vez que vienes por aquí, quizá te ayude leer esta página para aclararte con qué puedes encontrar y dónde hacerlo. Acomódate y haz cosquillas clicks por donde más te guste.

¿Quién soy?   -versión telegrama-

Me llamo Antonio, nací en España y rondo los treinta.

Me gusta encanta viajar, las charlas largas, la Historia, la antropología y el helado de frutas del bosque.

Recorro el mundo buscando responder a: ¿Cómo somos? ¿Qué hacemos? ¿Qué sentimos? ¿Y por qué?

Casi nunca llego a respuestas, pero disfruto mucho buscándolas. Creo más en el camino que en el destino.

Suelo moverme en autostop, a pie o en transporte público.

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Escribí algo más sobre mi aquí: ¿Quién soy?

Me entrevistaron, mencionaron, reseñaron o hablé en radio y vídeos. Está todo aquí.

También puedes leerme en:  Facebook, Twitter o Instagram. ¡O escríbeme un correo!

¿Qué es este blog?

Cuando volvía de algún viaje, escribía correos aburriendo a los amigos con  historias y reflexiones. Con otros lo hacía por en plazas o bares. Queriendo que todo aquello no quedase en un rato muerto de tarde de jueves, pensé en abrir mi propio sarao. Un bar, aunque fuera virtual, donde poder seguir invitando a amigos y desconocidos amigos que aún no conociera. Así nació el espacio que estás leyendo.

Empecé a escribirlo hace años, y con mayor o menor frecuencia, lo he venido haciendo desde entonces. En fidelidad a ese “bar virtual” en que proyecté este lugar, lo que más me sigue gustando es comentar historietas con quien se deja caer por aquí y conocer a otras personas.  Además, este bar nunca cierra la puerta ni da resaca al día siguiente.

Creo que la vida de cualquier persona es la suma de las infinitas mini historias que se suceden dentro de ella y en su inmediato alrededor. Y la suma de todas esas historias, que no son sino la de todas las personas, junto a las de los animales y hasta seres inanimados conforman lo que entiendo como planeta. Por ello, llamé a este bar lugar: Historias de Nuestro Planeta.

No suelo mantener órdenes cronológicos ni publicar mis viajes en tiempo real.

Los motivos que me mueven a tener este espacio son varios:

– Revivir los viajes en su última etapa: cuando han acabado. (Las otras dos son la previa a partir  y el propio viaje).
– Practicar una afición que me encanta: escribir.
– Tener algo parecido a un diario -algo más pulcro-, que el que emborrono mientras viajo.
– Compartir. Todo lo que no se da, se pierde.

Menú del día (Todo lo que puedes encontrar aquí):

Puedes comenzar eligiendo lo que te interese en cada continente:

Historias de Europa
Historias de Asia
Historias de Africa

O también por países:

España  –  Kosovo –  Croacia –  ItaliaChina –  IndiaIrakOmánTurquíaBirmaniaBruneiCamboyaIndonesiaLaosEmiratos Árabes UnidosNepalTibetMaliMauritaniaMarruecosSahara OccidentalSenegal

Como esto es un bar-restaurante, tengo un menú cronológico de todo lo que he escrito.  [ Ver ] .
Si no sabes por dónde empezar… ¡deja que el mismo blog decida por ti! [ Dame un artículo sorpresa ]

 


Muchos de los artículos que he escrito tienen temáticas parecidas, por ello los he agrupado aquí para que sea más fácil encontrarlos. Si algo te gusta, recuerda compartirlo con quien creas que le pueda interesar.

Monasterios, mística y viajes “de piel para adentro”

Días budistas en el monasterio de Tawang – O los diez días que fui un monje más en un monasterio cerca de Tibet.

Entre ascetas en Tripura – O las desventuras de los santones y peregrinos con que me crucé en este estado de India.

Girando hacia Dios – Una peregrinación a Konya (Turquía) en sus días grandes para conocer a los derviches.

Nacer,vivir, morir, ¿reencarnarse? – O lo que se me pasó por la cabeza al ver a un hijo cremar a su padre.

Del corazón del Himalaya a las orillas del Ganges – O las andanzas de los anacoretas con que me relacioné por allí.

Los adoradores del diablo en Irak – Fui invitado a presenciar los rituales de los yazidíes en Lalish, su ciudad santa.

Aventuras

Una excursión diferente – O cómo un paseo entre poblados tribales acabó en una historia con traficantes de opio, persecuciones, una noche en un pueblo prohibido y otra junto a un monje que custodiaba una pagoda histórica.

A la capital del Kurdistán irakí – Relato de cómo conseguí llegar a Erbil, capital del sufrido Kurdistán irakí, junto a dos exiliados que llevaban años sin poder pasar por su tierra. Emocionados entre lágrimas me daban la bienvenida a un país que a ellos mismos les costaba reconocer.

Sin mapa en la Mauritania inhóspita – Sin mapas, sin carreteras y con mucha cabezonería. Así atravesamos esta zona del sur de Mauritania, pasando por poblados étnicos donde nos acogían sorprendidos.

Hacia la última frontera al Tibet – ¿Cuánto andarías entre montañas prohibidas por alcanzar un sueño? ¿Y si en el camino durmieras en cuevas, encontrases gente que lleva meses sin ver a otros humanos o durmieras con nómadas?

El largo camino a las fuentes del Ganges ( Parte I ) – Recorría el río Ganges desde su delta hasta sus orígenes, cuando cerca de éstos me dijeron que estaba prohibido llegar a él. Tuve que ingeniármelas, a trompicones entre sufrimientos y satisfacciones, para conseguirlo. Las gentes que conocí allí me marcaron un antes y después.

El largo camino a las fuentes del Ganges (Parte II) – Continuación del relato anterior.

Una incursión furtiva a un país invisible – ¿Es ético entrar ilegalmente a un país cuando éste ha sido ocupado por otro? ¿Qué clase de gente vive en un lugar prohibido, sin ciudades y sin más ayuda que su conocimiento del terreno?

Un pasaje inesperado a los Balcanes – Acostumbrado a viajar en autostop, decidí probar con barcos, y tuve suerte de conocer el barco-stop. Aquí cuento cómo conseguí alcanzar Croacia.

Denuncia social

El muro de la vergüenza – Trescientos mil saharauis viven en una cárcel a cielo abierto luchando en el silencio del exilio por volver a su tierra. Los retiene un muro de más de 2700 km donde al acercarse son disparados hasta morir.

Voces silenciadas – Los habitantes de Camboya me mostraron con sus vidas qué efecto tiene hoy la enorme dictadura que azotó su país. Muere el dictador, pero no las consecuencias.

La manifestación que nunca sucedió – Mientras que los Juegos Olímpicos se inauguraban en Pekín, muchos tibetanos se manifestaban en el exilio. Hubo persecuciones y muertos. Pero alguien quiso que esto nunca se supiera.

Tribus y etnias

Un chiripok entre los mentawai – O de cómo me adentré en la jungla de Siberut para convivir con la tribu mentawai.

Curiosidades de la etnia mentawai – Muchos datos de esta tribu. ¿Sabías que fuman desde los cinco o seis años?

Bailando con tribus – O cuando en un lugar repleto de tribus los reune a todas para celebrar lo que son.

Días dogones – Una de las mejores semanas de mi vida: recorrer  a pie el territorio que habitan los dogones.

Las gentes del río – Los lanten visten de azul, no se cortan el pelo y a sus poblados se llega a traves de ríos.

En la tierra de los tharu – El Sur de Nepal esconde en sus junglas a los tharu, cuya cultura se tambalea cada día más.

Moralidad en el país basarí  – Cuando visité a los bedik en Senegal me aportaron mucho. ¿Pero qué les di yo?

Serendipias – (O historias que llegaron por total casualidad)

Celebrando el fin de Ramadán en Brunei – O una visita al país en que fuimos bienvenidos en muchas casas y hasta estrechando la mano del sultán.

Ciudades de barro y sorpresas nupciales –  O cómo haciendo autostop entre ciudades sacadas de un cuento fui invitado a una boda en el África maś rural.

Serendipia en el valle de Kathmandú – Pronunciar un nombre no aspirando su “h” llevó a una historia que duró dos días y muchos sustos y una gran sorpresa.

Cuentos, cartas y postales

Una carta desde África – Corrupción, tráfico de humanos y armas, crueldad, abusos y humanidad a partes iguales.

Un cuento a la indonesia: De Jakarta a Borobudur y Dieng –  O lo que salió tras visitar un altiplano mágico.

Siete postales para siete hermanas – Unas cartas rápidas desde la India menos accesible.

Personajes  (Y es que los viajes, al final, son sus gentes)

Los viajes son sus gentes – Hay gente que se cruza azarosamente en tu camino para vivir por siempre en el recuerdo.

Atrapados en Bamako – África atrapar a los turistas con sus paisajes y cultura. Y a los africanos, con sus injusticias.

La cereza de Mandalay – Una vagabunda de ojos penetrantes me enseñó la Birmania que tiene prohibido contar.

El hippie de Kathmandu – ¿Qué buscarías volviendo en tu vejez al primer lugar al que viajaste en tu juventud?

Lugares peculiares

Hemkund sahib y el Valle de las Flores – O un valle en mitad del Himalaya que cada primavera explota en poesía

La tumba de Cristo en Cachemira – Dicen las malas lenguas que Jesús emigró a India al resucitar. Incluso alguna rama del Islam esta basada en este hecho. Aquí conté la historia que envuelve a este peculiar sepulcro.

El cierre de la frontera en Attari – O la espectacular fiesta patriótica que cada dia reúne a multitudes entre las puertas de India y Pakistán.

Stairway to Heaven: la carretera más alta del mundo – O la vida en torno a una antigua ruta de peregrinación que jamás se pensó para vehículos. Peregrinos, monasterios, guerrillas o comerciantes entre unas montañas de ensueño.

La capital del Sáhara – ¿Cómo es la capital del Sahara Occidental, el último territorio por descolonizar de África?

El monasterio desde el que se descubriera América – Así es el lugar en que Cristobal Colón pasó diez años planeando y luchando por su primer gran viaje.

Los templos del Kamasutra – ¿Imaginas unos templos cuyos exteriores están decorados por figuras de explícita sexualidad?

A la legendaria Tombuctú – Escondida, prohibida con la muerte y lejana, eso era todo lo que se conocía de esta ciudad hasta no hace tanto. Más accesible ahora, sus secretos y problemas son hoy otros.

A la capital del Kurdistán irakí – Erbil, capital de un país no reconocido que parece condenado al conflicto.

Frente a la tumba de Ibn Battuta – Una esquina entre diminutos callejones esconde la tumba de uno de los mejores viajeros de la Humanidad. Esto sentí cuando visité su humilde mausoleo.

El muro de la vergüenza – Un lugar que ojalá no existiera. 2700 km de muro en mitad del desierto creando una cárcel a cielo abierto para los más de trescientos mil saharauis que en el exilio sobreviven anhelando su país.

Del edificio más alto del mundo al enclave de Musandam – Nos empeñamos en construir moles de altura kilométrica invirtiendo millones cerca de lugares cuyo modo de vida parece no cambiar con el tiempo.