Fosiles en el desierto del Sahara 3

Cuando en el desierto nadaban peces

Seco. Frío. Árido. Marchito. Estéril. Abandonado. Desolado. Quizá así cabría empezar una enorme lista de adjetivos que solemos asociar con el desierto. Lo cierto es que ninguna de ellas parece tener, a priori, mucha relación con la palabra vida. E igual de cierto es que ver al desierto extender sobre llanuras kilométricas ese degradado de arenas marrones y amarillentas, azarosamente quebrado por dunas y montañas, no hace pensar precisamente en un entorno cambiante o moldeable, y menos aún habitable. Pero nada de esto es del todo así.

 Paisaje de la rasdPaisaje de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

En el Sahara Occidental liberado, aquel que el famoso muro de la vergüenza parapeta convirtiendo a este país no reconocido en una cárcel a cielo abierto, una formación rocosa conocida como Erqueyez se eleva permitiendo al viento esculpir inexactas siluetas en sus paredes. La particularidad del lugar, más allá de su por si seductora estética, es que alberga en sus muros más de un centenar de pinturas rupestres datadas en unos siete mil años. A simple vista, entre las pinturas se distinguen rápidamente jirafas, antílopes, perros, ovejas, avestruces y hasta elefantes, leones o rinocerontes, que trazados con pigmentos naturales, siguen sobreviviendo al paso de tiempo dejando fehaciente huella de qué animales poblaban aquellas tierras hasta hace relativamente poco (en términos evolutivos, entiéndase),  y por encima de ello, de la presencia ya entonces de comunidades humanas.

Girafas pinturas rupestres
Pintura rupestre girafas y manos en el desierto
pinturas robadas minurso
Pinturas rupestres

La explicación es sencilla. Ahora nos sorprende imaginar una leona cazando gacelas entre las dunas, pero cuando los habitantes de aquellas cuevas las pintaron, esta zona era bastante más húmeda y verde. Los cambios climáticos han existido siempre, pues son ciclos naturales de nuestro planeta y con uno de ellos, la llegada de tiempos más secos obligó a todas esas especies a emigrar a las verdes sabanas del Sur. Curiosamente, no todos los humanos hicieron lo mismo, y algunos aprendieron a sobrevivir en los duros secarrales desérticos. Los descendientes de aquellas personas son los distintos grupos étnicos que hoy día siguen poblando el Sahara.

Visitando Erqueyez desierto sahara rasd

Paisaje desierto desde Erqueyez
erqueyez panorama

Una vez terminada la visita, la escolta que el Frente Polisario impone a los escasos visitantes de sus territorios (más por evitar otros secuestros que por querer controlar sus movimientos), tenía preparado un almuerzo. Aún faltaba, cuando llegamos, un poco para terminase de hacerse el pan. Pero, ¿Cómo se prepara una enorme hogaza, capaz de alimentar a más de veinte personas, sin horno donde cocerla, y a muchos kilómetros de cualquier asentamiento? Es entonces cuando la genialidad de los pueblos del desierto, trasmitida en herencia generación tras generación, se vuelve más viva que nunca. Tan sencillo como enterrar la enorme masa de harina, levadura y agua bajo la arena, y hacer en su superficie una fogata. Por efecto del propio fuego y el tiempo, en una suerte de alquimia natural un rato después “nace” un pan. Basta quitarle los tantos granos de su superficie, y aceptar que te comerás otros tantos, para comerlo. El Sahara no es tierra de relojes, así que el postre, tremendamente pausado, no puede ser más que la imperativa ronda de tés: un primero amargo como la vida, precedido de otro dulce como el amor, y rematado por un tercero suave como la muerte.

Te con escolta del Frente Polisario
Te en el desierto

Realmente, Erqueyez no era más que uno de los tantos lugares esparcidos por el que es el desierto más grande del globo, que permiten entender un poquito más el complicado puzzle de la evolución a lo largo del tiempo de nuestra especie. Los yermos páramos del Sahara esconden no pocos secretos a este respecto. Otros “hermanos” de este yacimiento, bastante más impactantes estéticamente hablando, son Tassili n´Ajjer en Argelia y Akakus en Libia.

Paisaje saharaAbsorto frente al paisaje. Me tomó la imagen Verónica López Almeida.

Confieso que cuento los paisajes desérticos entre mis favoritos. Y lo pluriforme del país saharaui, con panorámicas extendiéndose hasta el infinito, me hacen reafirmar tal favoritismo. No conozco a nadie a quien no ensimisme una puesta de Sol allí. En algunas de las paradas, la triste historia de este país que lucha por existir se manifestaba sin quererlo. No es dificil encontrar restos de metralla esparcidos por la arena, balas, e incluso las vetadas armas de fragmentación, que atestiguan las contiendas libradas en esta tierra.

Armas de racimo en el Sahara
República Árabe Saharaui

A medio día de todoterreno desde Tifariti, marchando hacia el Este, se encuentra un yacimiento cuanto menos peculiar. Cuesta imaginar que donde ahora vagan libremente camellos, tiempo atrás nadaban peces…

Fosiles en el desierto del Sahara 2

Un enorme manto de fósiles, mayormente corales y conchas, se esparce durante kilómetros. La fehaciente prueba de que lo que hoy es desierto, en su día fue mar, no es la única del país, pero sí la mayor, tanto en riqueza como en densidad y extensión. No hay que buscar mucho para encontrar cualquier almeja con las estrías de su superficie perfectamente visibles, o los nervios, interiores y exteriores de un coral, de tamaño milimétrico, que parecen esculpidos a cincel. Observar estos fósiles en tu propia mano hace sentir que el tiempo se ha congelado. Da repelú pensar que vivieron hace miles de millones de años. La explicación geológica breve de que se encuentren allí es que la placa tectónica que hoy sustenta esta parte del continente africano estaba hundida, y al chocar con la euroasiática, se elevó dejando como legado y prueba el fondo de aquel enorme mar. En otras zonas del desierto se han encontrado restos de peces, e incluso ballenas.

Fosiles en el desierto del Sahara 1
Fosiles en el desierto del Sahara 3

Pensar en cómo aquellas especies, hoy fósiles, han sido testigos a lo largo de una cantidad de años nada despreciable de tantos procesos en la propia Tierra hacen pensar sobre la ínfima dimensión, en términos temporales, de una vida humana. Si donde antes nadaban peces ahora yace un enorme desierto… la continua evolución de las cosas es tan notoria como evidente. Quizá ciertas frases que por tópicas acaban cansando tengan algo de razón, quizá nada dura para siempre.

Cansado del "viajar para encontrarse a uno mismo", comencé a hacerlo para buscar al otro. Querer no sólo ver sino experimentar en primera persona la diversidad cultural de nuestra especie me ha llevado a convivir con tribus, viajar con nómadas, dormir con anacoretas en cuevas o monjes en monasterios, entre otras experiencias. Y sin quererlo encontré en todos ellos ese yo que buscaba. Viajo a pie, en autostop o transporte público y aquí comparto lo que voy viviendo en el camino.

Hay 16 comentarios

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  1. Alisetter

    Fantástico, Antonio!! como ya te he comentado vía FB, viajar al Tassili o al Akakus es uno de mis grandes sueños, demasiado postergado y ahora demasiado inseguro para hacerlo realidad, pero espero que las cosas vuelvan a la calma y entonces iré, no lo dejaré para más adelante, porque son lugares únicos con los que siempre he soñado y he visto en las fotografías y relatos de mis padres, varias veces visitantes de este gran desierto que es el Sáhara y que tantas cosas tiene para mostrar… Sabía que también en la RASD hay pinturas, pero no había visto imágenes tan buenas como las tuyas, así que gracias!
    P.D. yo habría hecho lo mismo con los fósiles. Al final el punto fetichista, poseedor, e incluso depredador nos mueve a hacerlo… lo de la arena del desierto (y los fósiles) es una política que Argelia aplica desde hace ya varias décadas, y que no deja de sorprenderme porque ¿cuánta arena hay allí, y cuántos seres humanos llegan a pisarla? Se tendrían que trasladar todos los chinos allí para que aquello se acabara o sólo mermara, ji, ji. Pero no les culpo por ello, sólo no lo entiendo bien 😉 -lo de los fósiles, sí lo puedo entender… al fin y al cabo los depredadores arqueológicos de Egipto y otros grandes yacimientos debieron de pensar lo mismo en su día-.
    Gran post, a seguir así y un gran abrazo!! 🙂

    • Antonio Aguilar

      ¡Hola Alicia!

      ¡Qué alegría verte por aquí Alicia!

      Yo también tengo mucho interés en conocer todas esas joyas escondidas en el desierto del Sahara, y sobretodo a la gente que lo habita. Es curioso cómo la imagen que siempre hemos tenido del desierto, con sólo dunas, es la que menos se corresponde con esta gran extensión. ¡Y lo de Tassili, es una auténtica catedral de la naturaleza!

      En la RASD hay más pinturas, y otros restos arqueológicos de importancia, desde tumbas a dólmenes. Están todos en los territorios liberados por el Polisario. Por cierto, los soldados de la Minurso se han llevado varios, pintado encima de algunas pinturas, y otras aberraciones. Una vergüenza…

      ¡Gracias de nuevo!

  2. Jos_eph

    Pura magia amigo, es la primera vez que te leo y me ha parecido, en los breves minutos de la lectura, realizar un viaje extraordinario. Si alguna vez llegásemos a valorar simplemente el suelo que pisamos, que distintas serían nuestras vidas. En fin, tendrá que ser dentro de muchas generaciones, y quizá civilizaciones.

    • Antonio Aguilar

      ¡Muchas gracias por tu comentario! El Sáhara Occidental es una tierra magnífica. Pena que el conflicto que lleva años soportando la tenga tan eclipsada. Sea como sea, ¡te animo a conocerla!

      Y bueno, ojalá tengas razón, y con el futuro tengamos cada vez mayor conciencia con el mayor patrimonio con que contamos, que es nuestro propio planeta.

      ¡Gracias de nuevo y espero verte por aquí pronto!

  3. PACO AGUILAR PORTERO

    Hola Antonio:
    Quiero comentarte que me encanta el poder viajar contigo a través de tus narraciones y relatos de tus “paseos” por el mundo, ( a parte de la envidia que me producen).
    He disfrutado con el del desierto, sobre el yacimiento en Tifariti. Por cierto, ¿sabes que en Montilla, hace años, apareció el fósil de una balllena y que en la actualidad se encuentra en Madrid?.(El que apareciera es relativamente raro, lo que no es tanto es que se lo llevaran?
    Espero que nos veamos pronto. Mientras,¡ que te vaya bonito!.

    • Antonio Aguilar

      ¡Anda qué sorpresa! ¡Muchas gracias por tu comentario, me ha dado mucha alegría leerlo!

      Me ha venido un flash con lo de la ballena. Conocía la historia, lo que no recuerdo claramente es si llegué a ver alguno de los huesos en el museo, una de las veces que me llevó el abuelo, o la ha visto en fotos, o simplemente de haberla escuchado tantas veces me creo que la he visto.

      ¡Claro que sí, espero que nos veamos pronto. A ver si se organiza una paella de nuevo!

      ¡Un abrazo!

  4. Gilda

    Me encanta su blog, pero me gustaria saber desde otro punto de vista, como el suyo, que esta paasando realmente con el Sahara Occidental y su gente tan hermosa. Gracias.

    • Antonio Aguilar

      ¡Hola Gilda! Gracias por tus palabras.

      Pues el tema del Sáhara no es sencillo. Se ha convertido como casi todos en un pulso político entre varias potencias. Los que pagan el pato son las más de trescientas mil personas que viven en los campamentos de refugiados, a merced de la ayuda internacional, sin posibilidad de entrar ni salir, ni trabajar en nada, porque en mitad de la hamada (el desierto dentro del desierto) no hay muchas posibilidaes.

      Quienes viven en la parte ocupada por Marruecos son perseguidos, tienen sus casas destruidas, reciben palizas, y otras vulneraciones de derechos humanos constantes. Es vergonzoso.

      ¡Gracias por el interés!

  5. Iván

    Precioso texto Antonio. Coincido contigo en que el desierto tiene algo mágico, el bueno de Alberto Vázquez Figueroa con su libro “Tuareg” hizo que ya que desde mi infancia tenga curiosidad por esos territorios. No he estado en muchos, pero recuerdo imborrables momentos en el desierto de Jaisalmer en India o en las dunas de Khongoryn Els en Gobi. En ambos lugares pude disfrutar de algunos de los más bellos atardeceres y amaneceres de mi existencia. Un abrazo amigo y siempre recordamos aquella frase de “Lo hermoso del desierto es que en cualquier parte esconde un pozo” 🙂

    • Antonio Aguilar

      ¡Muchas gracias amigo lector!

      El desierto es una maravilla. Mientras más voy, más me enamora. En lo de los atardeceres, no puedo estar más de acuerdo. Y otro detalle que me encanta, es que al contrario de lo que puedan parecer, por la sequedad y falta de todo, en los desiertos hay una vida enorme. Desde la natural a la humana, que es la que más me interesa, llena de culturas más que interesantes.

      ¡Nos vemos pronto, compañero!

  6. yesenia sandoval

    hola me encanto su publicacion seria el mejor de los sueños hecho realidad para mi conocer y vivir la experiencia de tocar y sentir la magia del desierto y su historia felicidades a usted que puede contar su experiencia. un saludo afectuoso

  7. Juan Manuel

    soy militar retirado del ejercito del aire, ocupé en distintas ocasiones destacamentos en el Sahara, desde Marzo del 67 hasta noviembre el 72; Smara, Echdeiria, Mahbes, en este ultimo encontramos distintos yacimientos arqueologicos, paleolioticos y neoliticos, naturalmente nos aficionamos mucho a la arqueologia, tambien encotramos muchos fosiles y unas tumbas de los llamados reyes pastores en las estribaciones del Rio Benamera, de todo lo hayado dimos cuenta al Museo Nacional en Madrid y nos enviaron personal tecnico para revisarlo, suelo decir: El Sahara es como una droga, quien lo ha vivido, no lo olvida jamas. Sigo conservando el apodo que me pusiero los compañeros por mi insistencia en ir a Mahbes, Hatry de Mahbes


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