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Los adoradores del Diablo en Irak.

Los adoradores del diablo en Irak” es el capítulo de un libro sobre religiones de Oriente Medio que compré en Londres un verano que viví en el Reino Unido. Con lo que me inspiraron aquellas páginas, poco tardé en prometerme que algún día yo también conocería Irak. El momento de hacer honor a mi propia promesa llegaría siete años después durante una temporada en que viví en Turquía.  Me dirigía a Lalish, algo así como el Vaticano o Meca para los yezidis, la particular religión en que quería profundizar. Tras visitar durante todo un día Suleimaniya, a escasos kilómetros de la frontera iraní, puse rumbo al Norte. Completé el asiento trasero de un Mercedes de los años setenta junto a tres hombres de Mosul. Dos de Bagdag hacían de copilotos, y un sirio conducía. Varias horas después, me apeé en las afueras de Duhok, en la ahora llamada Región autónoma del Kurdistán Iraquí. Al verme caminar hacia el centro de la ciudad, un hombre de extremada hospitabilidad – como todos los que conocí aquellos días- me invitó a hacer noche en su casa. Compartí dormitorio con sus cuatro hijos, que cuando llegamos ya dormían sobre unos colchones en el suelo.

Apenas habia amanecido y mis anfitriones ya tenían preparada una suerte de tortilla, que compartíamos en el mismo plato mientras que en un elemental inglés intercambiábamos impresiones. Con un “espás” (gracias en kurdo”) me despedí agradeciéndoles la hospitalidad  y me dirigí al centro de Duhok. Al ser ya de día descubrí que se enclavaba a los pies de una montaña en cuya ladera, con piedras, estaba dibujada la bandera kurda. Pregunté a varias personas por el edificio central de los Yezidis, el centro burocrático de los representantes de la religión que motivaba mi viaje por allí, pero para mi propia sorpresa, sólo encontré negativas y personas encogiéndose los hombros. Al final, en una minúscula librería de publicaciones en lengua inglesa me invitaron a te,  sino que me respondieron a cuantas preguntas planteé de las tensiones en este país no reconocido, Kurdistán, y me acabaron guiando hasta el centro que buscaba.

Una vez allí, el portero me indicó con gestos que era bienvenido. Entre pasillos llenos de fotografías históricas, libros, recortes de prensa y posters varios localicé la única habitación con gente. Con la puerta entreabierta, no necesité llamar, pues todos me miraban desde antes de entrar. Al presentarme, me respondió Fadhil en un perfecto inglés. Era el responsable del centro, y más tarde averiguaría que ocupaba, además, un cierto cargo en la jerarquía yezidí. Su piel era tersa, levemente ennegrecida y brillante. Treinta y muchos años, calculados a ojo. Vestía elegantemente, sin ser etiqueta, y unos ojos turquesa oscuro imanaban la mirada de todos los presentes. Era una de esas personas cuya presencia no es indiferente a nadie. Me interesé por qué hacían allí, aunque debo admitir, que no con otro objetivo que entablar conversación para llegar a temas más profundos. Ni a través de libros o Internet es posible – al menos yo no he podido – comprender plenamente esta religión, y Fadhil se me antojaba una oportunidad perfecta para profundizar más en ella. Agradecí escuchar el punto de vista más humano de la fe yezidi de su boca, así como que me diese referencias sobre los últimos estudios de su origen, pues son bastante difusos. Pasados unos veinte minutos argumentó que debía volver a la reunión en que estaba y nos despedimos. Le trasmití mi deseo de visitar Lalish, para lo que llamó a alguien del centro que me llevaría y traería en su taxi, pero al pedirme cuarenta dólares americanos, rehusé.

Calles cercanas al templo.

Caminé a la estación de autobuses de la ciudad, pero ninguno llevaba a mi destino. Afortunadamente,  quien atendía la ventanilla acababa su turno y me acercó a las afueras de la ciudad en una scooter. Desde allí comencé a hacer autostop. Extrañados al verme, los soldados de la pershmerga -el propio cuerpo de seguridad del Kurdistán- me ayudaron a conseguir un vehículo. Lo que no sabían (¡ni yo tampoco!) es que necesitaría cinco distintos (¡incluyendo un tractor!) para llegar a Lalish. Hora y media más tarde me apeé a un par de kilómetros del lugar. Ni vi a nadie más por allí, caminé hacia la ciudad santa. Ese sendero era el final de la peregrinación soñada por tantos adeptos de esta fe, que al igual que los musulmanes con La Meca, deben peregrinar una vez en la vida a Lalish.

Antes de continuar, creo necesario desmentir el extendido mito. Los yezidis no adoran al diablo, ni realizan rituales satánicos ni cualquier artimaña parecida que el morbo de los medios de comunicación haya tratado de difundir. En la cosmogonía de esta peculiar fe, Dios, o el ente creador de la Tierra tal y como la conocemos, dispuso de siete ángeles en su superficie, siendo Melek Taus el más importante de ellos. Se le representa con la forma de un pavo real, y al revelarse contra la orden divina de postrarse ante Adán (y por ende, ante la raza humana), refutando que no se postraría más que ante el creador, los yezidis encuentran en él la representación del mismo Dios. Fue elegido por este mismo para habitar siete mil años en el infierno, donde sus llantos consiguieron apagar los fuegos del averno. Tras ese tiempo, fue aceptado como uno de los ángeles o príncipes celestiales que vagan demiurgamente por la Tierra. El Cristianismo encuentra en Melek Taus, con ciertos matices, el homólogo del Ángel Caído.

Interior del templo de Lalish.
Tumba de algún yezidi importante.
Mujeres yezidís vuelven a sus casas.
Vista de Lalish desde una de las casas de las pocas familias que allí viven.

Los orígenes de esta religión, amén de ser difusos, llegan a enfrentar en ciertos puntos a historiadores. El propio nombre “yezidí” no comienza a usarse hasta entrado el siglo VII, cuando un califa omeya llamado Yadiz reaviva la llama de este pueblo. Son varios los elementos de la religión yezidí que derivan de zoroastrismo y hasta del mitraismo. Otros tantos lo hacen del Islam, como los cinco rezos obligatorios diarios, que sólo pueden ser realizados en presencia de yezidíes, así como las plegarias al amanecer en la dirección del Sol, o al mediodía en la de Lalish. Sheik Adi ibn Musafir, un sufí libanés nacido en el siglo XI, considerado profeta y encarnación del propio Melek Taus, redactó además algunos de los libros sagrados de esta fe.

Una cabra preside una puerta de las calles de Lalish.
La serpiente negra yezidí simboliza la sabiduría.

Al llegar a Lalish me abordó un niño. Apenas tendría doce años, y su clara tez unida a sus rizos rubios le conferían un aspecto ciertamente poco kurdo. Chapurreaba inglés y al presentarme a su tío, éste me guió por el templo. Me descalcé, entrando a la parte cubierta del mismo, donde destaca la tumba del mismo Sheihk Adi. Observé como todos los fieles giraban, con extrema devoción, tres veces alrededor de ella, amén de materializar sus plegarias en forma de telas que cuelgan de los sepulcros. Como curiosidad, el tinte azul está prohibido, tanto en dichas telas como prendas de vestir, pues es el color propio de Melek Taus. Bajamos a un segundo nivel, donde las habitaciones han sido directamente escavadas dentro de la roca. Miles de vasijas llenas de aceite, que a veces es quemado, explican el negrín de las paredes y dotan al templo de una atmósfera apocalíptica ligeramente incómoda. Interrumpe el silencio de la visita un señor con cara de pocos amigos, barrigón y al que al estrechar su mano me apercibo falta un dedo. Me es presentado como la máxima autoridad del lugar, de acuerdo a la jerarquía yezidí, pero sólo habla kurdo (ni siquiera árabe, lengua obligatoria en esta región en la época de Saddam Hussein) lo que me dificulta comunicarme con él sin ayuda. Hay varios fuegos que, me afirman, llevan siglos sin apagarse. Él se encarga de que sigan sin hacerlo, y hasta me invita a avivar algunas llamas, cosa que acepté.

Iluminando un fuego milenario.
Vasijas con aceite que arde en ciertas ceremonias.

Este señor me contaba cómo Lalish no es más que uno de los siete puntos esparcidos por toda la geografía mundial, en los que se concentra el mal de la Humanidad, y que sólo algunos de los yezidis más notables conocen. Con excepción de Lalish, donde me encontraba, el resto son usados para llevar a cabo rituales secretos de marcado carácter esotérico. Se localizan en Níger, Rusia (Urales y Siberia), Irak, Siria, Sudán, Turkmenistán. Estos enclaves no son azarosos, sino que representan la proyección de la misma Osa Mayor sobre la superficie terrestre. De acuerdo a los libros sacros, la caída de estas siete torres implicará el fin del universo. Cabe aclarar que este universo es el nuestro, el que conocemos, pues la cosmogonía yezidí afirma que existen varios más.

Vasijas con aceite que arde en ciertas ceremonias.
Frente al templo de Lalish.

Tras la visita, siendo ya hora de comer, y antes de que pudiera abrir boca, me sacaron una bandeja de comida que compartiría con mi anfitrión.  Aproveché para seguir escudriñando en la idiosincrasia de este pueblo. Quizá sorprenda la costumbre de que si un yezidi es encerrado en un círculo, quedará dentro hasta que otro yezidí lo abra permitiéndole salir. Está prohibido comer lechuga, y sólo está permitido el matrimonio entre yezidis, y quien no nazca heredando tal fe, no puede acogerse a ella. Tampoco sus fieles pueden dejarla. Esto ha provocado no pocas críticas, pues hace algunos años una mujer yezidi, al casarse con un hombre musulmán y enterarse de ello la voz pública, fue lapidada cerca de Mosul. Un escueto “Va contra las normas” es todo lo que a quienes pregunté por este asunto respondieron. Las mujeres además tienen prohibido alfabetizarse. Curiosamente, el divorcio está permitido. Si el marido se ausenta, dejando a su esposa durante más de un año, el matrimonio se anula, así como la posibilidad del hombre de volver a casarse de nuevo. Queda prohibido pronunciar cualquier palabra que comience por “sh”, pues así empieza tambien “Shai-tan”, otra forma de referirse a Melek Taus (y por la que a veces es confundido con Satán).

Pollo con arroz al que fui invitado.
Uno de los patios del templo de Lalish.

El pueblo kurdo ha sido perseguido desde el comienzo de sus días, ora por la importancia geoestratégica de sus asentamientos, ora por robar sus bienes, ora por mera expansión territorial. El tener una religión bañada de cierto oscurantismo, poco transparente a los no practicantes, endogámica, y en la que se sacrificasen para algunos rituales animales (siempre aves) facilitaba a sus enemigos justificar sus ataques.

Cruzando Mesopotamia en camión.
Simbología esculpida en la puerta del templo.

Me despedí de mis nuevos amigos yezidís, agradeciéndoles su hospitabilidad, y saliendo por donde había venido, aún conocí a unos jóvenes que habían pasado la tarde en el templo. Poco tardaron en ofrecerse para llevarme a su coche hasta un control cercano a Mosul, desde donde proseguí al verme hacer dedo, un camionero me llevó hasta cerca de la frontera turca. Quien me recogiese en mi último trayecto iraquí, un trabajador del gobierno europeo, me ayudó, gracias a su empleo, a visitar brevemente, un campamento de refugiados por los exiliados del PKK. Una vez en el paso fronterizo de Ibrahim Khalil, me llevé la primera sorpresa de la noche. No había considerado que esos días se celebraba el Eid, la fiesta del cordero, el equivalente islámico a la Navidad cristiana, y las colas se extendían kilómetros para salir del país. Ante la obligación de hacerlo en vehículo, compré alcohol y tabaco en el duty free, tanto como permitía la ley de exportación, a cambio de cruzar gratuitamente en el vehículo de quienes se beneficiaban de la compra. Diez horas después desde que llegase a la frontera, con el cielo amanecido, entraba en territorio turco.

Cansado del "viajar para encontrarse a uno mismo", comencé a hacerlo para buscar al otro. Querer no sólo ver sino experimentar en primera persona la diversidad cultural de nuestra especie me ha llevado a convivir con tribus, viajar con nómadas, dormir con anacoretas en cuevas o monjes en monasterios, entre otras experiencias. Y sin quererlo encontré en todos ellos ese yo que buscaba. Viajo a pie, en autostop o transporte público y aquí comparto lo que voy viviendo en el camino.

Hay 36 comentarios

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  1. Antonio

    Amigo, como siempre, chapeau.

    No sólo nos explicas como lo viviste, sino (y esto es lo importante) nos haces sentir como tus compañeros de andanzas.

    Abrazos.

    • Antonio Aguilar

      ¡Muchas gracias figura!

      No siempre es sencillo resumir en un par de folios mi cuaderno de bitácora escrito a mano y alguna de las tantas reflexiones que tanto viajando como a posteriori me asaltan el pensamiento.

      ¡Un abrazo!

  2. jasmin

    saludos…me ha encantado tu relato sobre los yezidis….no lo había oído nunca…siento mi ignorancia…
    me gusta como lo cuentas y la forma de expresarlo…es muy importante saber trasmitir.
    y me da envidia…sana, el hecho de poder viajar tu solo, eso debe dar una libertad….o una sensación de libertad, incomparable.
    pero como mujer….eso lo veo impensable…ni se me ocurriría, y más por esos lugares….supermachistas y retrógrados…ya aquí en europa somos aún machistas….por allí….horrible.
    las mujeres a veces nos sentimos…encarceladas en este mundo….machista.
    gracias por tu relato

    • Antonio Aguilar

      ¡Hola Jasmin!

      Muchas gracias por visitar la página y escribir además tu comentario. Me hace mucha ilusión.

      Pese a lo que los medios tratan de vendernos, muchas veces estas zonas son bastante menos retrógradas de lo que cuentan. Es cierto que queda mucho por hacer para igualar la mujer al hombre en algunos lugares, pero eso no es condicionante para que nadie deje de visitarlas, pues no aparece problema alguno.

      Buena prueba de ello son las tantas webs de mujeres que viajan en solitario no sólo a estas zonas, sino por todo el globo. Viajeras, a mi juicio, dignas de admirar.

      Muchas gracias de nuevo.

    • Antonio Aguilar

      Muchas gracias por tu comentario fail.

      El único curro era pasar mi diario en papel a digital, y hacerlo medianamente legible. El resto era simplemente contar lo que sé y aprendí esos días de los yezidis.

      Gracias de nuevo.

  3. neurotiko

    Se localizan en Níger, Rusia (Urales y Siberia), Irak, Siria, Sudán, Turkmenistán.

    esta información me parece extremadamente curiosa-

    • Antonio Aguilar

      Sí, es bastante curiosa, e intenté indagar más sobre la localización exacta de estos enclaves, así como la vida de quienes los cuidan, si hay comunidades yezidís cercanas. etc…

      A ver si algún día puedo conocer de primera mano alguna y contarlo por aquí.

      Muchas gracias por tu comentario.

  4. tomas

    Según la wiki, calificarles adoradores del diablo, es una confusión derivada probablemente a que esta religión fue inicialmente estudiada desde el punto de vista del islam y el Coram cuando en realidad es muy anterior

    • Amonamantangorri

      La creencia en los ángeles y demonios tampoco es algo exclusivo de la tradición judeocristiana: se cree que, como muchas otras creencias, llegó al judaísmo a través del zoroastrismo durante la etapa de cautiverio en Babilonia.

      El relato de Melek Taus se parece demasiado al del Ángel Caído para que sea una casualidad. Es razonable pensar que son variantes del mismo mito, aunque obviamente, a los yazidíes no les guste que se lo digan.

  5. Pedro

    Después de leer en mi juventud las novelas de Karl May ha sido un placer leer tu comentario sobre la situación actual de aquellos parajes. Gracias

    • Antonio Aguilar

      ¡Hola Pedro!

      Muchas gracias por tu comentario. La antigua Mesopotamia atraviesa una situación bastante compleja estos tiempos. Los yezidíes no son más que una ligera parte de la ecuación.

      Sin embargo, la amabilidad de sus gentes te hace sentir en casa. y los paisajes, que no han cambiado desde hace mucho tiempo, son sobrecogedores.

      ¡Gracias de nuevo!

  6. muypobre

    Me interesaria que desarrolles mas el tema de estos siete centros que mencionastes, dado que soy un asiduo lector de las obras de rene guenon (si no lo has leido te lo recomiendo enormemente) en las cuales hace referencia a las siete torres del diablo, pero son muy escuetas . Desde ya muchas gracias,saludos desde Buenos Aires.

    • Antonio Aguilar

      ¡Muchas gracias por tu visita y comentario!

      Pues desgraciadamente, poco más que lo que expongo arriba sé sobre esas torres. Los yezidíes creen que son centros energéticos que ayudan a mantener el estado actual del planeta, y que su modificación o destrucción conllevaría grandes cambios en el globo. Para evitarlo, algunos yezidíes, que conocen la localización exacta del lugar realizan rituales periódicamente.

      ¡Gracias de nuevo, espero que te haya servido!

      • Mireya

        Muchas gracias Antonio, es un gran placer viajar contigo!!!
        Y sí, espero poder un día ahondar este tema de las 7 torres.
        Saludos

    • Antonio Aguilar

      ¡Muchas gracias Iván!

      Es un honor leer tales palabras de un tío leído como tú. Te animo a visitar el Kurdistán iraquí y conocer a los yezidíes.

      ¡Un abrazo!

  7. Victor

    Se me pasó este relato que ya lleva escrito un tiempo… y como siempre no defrauda. No veo el momento de compartir este tipo de experiencias juntos.

    Un abrazo amigo!

    • Antonio Aguilar

      ¡Muchas gracias Victor!

      A ver si es verdad y acabamos viviendo alguna aventurilla juntos. ¿Te apetece conocer a los chutki en la península de Chukotka? ¿O convivir con alguna familia korowai en sus casas-árbol a treinta metros de altura en Papua-Nueva Guinea? Y mejor me callo para no sacar la lista de sueños completa…

      ¡Un abrazo fiera!

  8. Esperanza Aragonés

    Interesantísimo post Sr. Antonio Aguilar, para comprender la religión y práctica de esta secta yezidí hay que adentrarse en su territorio y ver sus costumbres como usted ha hecho. Me parece curiosísima la portada del templo tan semejante a una portada renacentista española del s. XVI, pero enclavada en Lalish. Yo por mi parte me he servido de parte de esta información, citándole claro, para una nueva entrada de mi blog sobre el Diablo en el Arte, que lleva por título otro ya conocido: “El demonio vestido de azul”: http://diabloenelarte.blogspot.com.es/

    Espero que le guste. Gracias

  9. Rodrigo

    Muchas gracias por compartir tu experiencia, llegué a tu página luego de volver a ver ‘Encuentro con hombres notables’, me ha gustado aquella expresión acerca de que el mundo no es peligroso como señalan los medios informativos y las películas. Tu página se va a mis marcadores, saludos de Chile 😉

    • monica

      Rodrigo, llegué a esta web por lo mismo y, de hecho, me quitaste las palabras “del teclado” (porque no de la boca, jaja). También soy chilena! 🙂
      Antonio, me ha encantado esta experiencia tuya, ha sido un placer leerla, gracias por compartir!

  10. Laura

    Me fascina esa parte del mundo.
    He llegado aqui a través de wikipedia. Es cierto lo que dices de que se sabe poco de este grupo de gente y sus creencias.
    Gracias, leerte ha sido como soñarlo.
    Espero que sigas viajando y lo cuentes. Es muy interesante lo que explicas de los asentamientos cercanos a las torres.
    Voy a seguir investigando.. Un saludo

    Un saludo

  11. alaksanduwilusa

    Hola. Me ha gustado mucho tu aventura. Sólo me gustaría comentar que en wikipedia hay más alternativas para el origen del nombre yazidí. Por otro lado hay cosas que sí parecen relacionar este culto con el Diablo (que sea el ángel más poderoso de los creados por Dios, por ejemplo, su descenso al infierno y vagar por la tierra..) pero puede que sólo sea mitología tomada de otras religiones. Sería interesante estudiar estos temas.

    Saludos.

  12. Luis Carlos Sánchez Martínez

    Excelente reportaje le da a uno conocimientos de primera mano y quita falsedades como que adoran al diablo, es otra cosmogonía, tienen muchos defectos también esta etnia y religión, lo único que no queda claro es su supuesta relación con el cristianismo por lo cual los esta “defendiendo” Obama espero me lo puedas aclarar. Saludos desde México.

  13. mariam

    Hoy que lamentablemente estan masacrando a todo aquel que no acepte el nuevo estado islamico en irak dirigido y subvencionado mantenido por las fuerzas del eje del mal Uk USA con ayuda Francia y Arabia Saudi, los yazidis, cristianos, asuris y muslims tanto sunni como shia son asesinados.
    Pero mi objecion a tu escrito es que los yazidis son una secta que adora al diablo. Como tu mismo indicas al decir Shaitan, que en arabe significa d
    Demonio o satanas. Y no es un angel caido porque esta hecho de fuego por tanto es un gin o genio, aunque fue capturado y vivio durante muchisimo tiempo entre los angeles por que fue capturado durante una batalla siendo aun joven. AL no prosternarse ante Adan Dios lo expulso al infierno pero Shaitan le pidio un tiempo para demostrar a Dios la poca valia del hombre y que el lo desviaria del bien y Dios le concedio el tiempo hasta el dia del levantamiento y se lo concedio porque Shaitan habia estado adorando a Dios durante siglos de tiempo.

  14. Ricardo

    Muchas gracias a ti, por desburrarnos (al menos a mi), hace poquito comence a intentar andar un poco, y voy aprendiendo de gente como tu, o como Jose Sanchez Hachero, que fue quien puso este link, a ambos muchas gracias, espero no tardar mucho en volver a las rutas de este mundo, un abrazo y que por sobre todo estes bien….

  15. manolito PERU

    Muy bueno ,ahora puedo comentar sobre los yazidis a mis conocidos,felicitaciones ojala sigas aportando mas sobre culturas muy exoticas o desconocidas por ignorancia

  16. RAFAEL ESCOBAR

    Estimado Antonio me parece muy interesante tu relato acerca de los yazidíes, pueblo del que tuve las primeras noticias, por los reportajes de la prensa sobre lo que está sufriendo esta comunidad a manos de el demoniaco y perverso Estado Islámico por lo cual me resulta muy importante tu reportaje; te agradece desde la Ciudad de México, tu amigo

  17. carvansaray

    Increíble!!! Me acuerdo cuando leí que Gurdjieff de niño hacía un círculo en torno a sus compañeros yezidis y que ellos no podían salir! Gracias por enseñarnos tanto de ellos! Y más gracias de nuevo!

  18. Gonzalo García

    Hola Antonio, en primer lugar felicitarme por tu Blog. Sinceramente es uno de los Blogs de viajes más entretenidos que he leído últimamente. He disfrutado mucho leyendo el post de Turquía, pues comparto contigo el interés en la mística islámica, el mundo del sufismo, y las danzas de los derviches mevlevis, me llaman poderosamente la atención. También me ha parecido realmente interesante este artículo sobre los yazidíes. Había leído con anterioridad bastante sobre esta curiosidad antropológica. Solo quería aportar algunas ideas y reflexiones. Personalmente creo que podemos considerar al yazidismo como una religión independiente y original, más que como una secta del islam, producto de un extraordinario sincretismo de las religiones de Oriente Medio: islam ortodoxo y sufismo, mazdeísmo,maniqueísmo, gnosticismo, cristianismo, judaísmo, paganismo astral mesopotámico, chamanismo, etc… El término yazidi también podría provenir, del nombre zoroastrico de Dios, Izad, (en el sentido de divinidad), tal y como lo utiliza el antiguo poeta persa Rudaki. De acuerdo con esta acepción los yazidíes serían “los angélicos”, pues la creencia en una jerarquía angélica sería su creencia más característica., ideas heredadas de la antigua religión persa mazdeísta. Presidiendo dicha jerarquía encontramos al Arcángel Supremo, o Malak Tawus, el angel pavo real, al que tienen por el mejor de los ángeles. Al ángel que más amaba a Dios, y que acabó rebelándose contra Dios por amor, ya que prefirió la condenación eterna antes que postrarse ante alguien que no fuera Dios. Los yazidis ven en Malak Tawus a un mártir de la doctrina del tawhid, o unicidad divina y a Malak Tawus al mejor de los ángeles de Dios. Pero curiosamente los yazidíes también tienen creencias islámicas y atribuyen a Malak Tawus una prueba similar a la que los musulmanes atribuyen a Iblis. Sin embargo para los yazidíes Malak Tawus no es un djinn sino un ángel, un ser especialmente benéfico y positivo. Espero que mis aportaciones os hayan resultado interesantes. Un cordial saludo y mucho ánimo con tus viajes.

  19. HERNAN

    Definitivamente viajando se aprende mucho, gracias por compartir estas maravillosas aventuras y buenas enseñanzas. Sigue viajando y compartiendo, buen viento y buena mar……


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